Retour en Ethiopie [Regreso a Etiopía], documental de Bernard Simon

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Esperamos poder comentar bien pronto este interesante documental.

10 respuestas a Retour en Ethiopie [Regreso a Etiopía], documental de Bernard Simon

  1. Eloy dice:

    Parece interesantísimo. Desde luego en las antípodas de las familias adoptantes que, despreciando los derechos de los menores y de sus familias biológicas, se dedican a buscar los orígenes como si se tratase de un juego.
    Gracias

  2. j. dice:

    A Eloy: la mayor parte de las familias adoptantes en Etiopía buscan los orígenes con todo respeto y su motivación no es jugar, sino contrastar los datos que constan en su expediente. Son públicas y notorias las constantes irregularidades graves que se comenten en la adopción en Etiopía en particular, y el miedo a que la historia de sus hijos también sea falsa es lo que mueve a estas familias a contrastar los datos.Te rogaría un poco de respeto hacia ellas. En todo caso quienes desprecian los dchos de los menores y de sus familias biológicas son los que falsifican muchos de los expedientes.

    A I2, gracias por la recomendación.
    Un saludo

  3. Eloy dice:

    Para J.
    Los que buscan los orígenes biológicos son una inmensa minoría, no como dices la “mayor parte”. Insisto en mi opinión en que me parece un desprecio absoluto por los derechos a la intimidad de las familias biológicas y una vulneración de los derechos de un menor al que no se le consulta.
    En cuanto a que las irregularidades “son públicas y notorias”, ni me consta a mí, ni a las múltiples administraciones que intervienen en los procesos. Si se produce algún caso aislado de irregularidades hay que exigir que se mejoren los controles, si constan falsificaciones habrá que denunciar a las personas que las hayan realizado.
    Saludos

  4. iskender2 dice:

    Muy buenas, me vais a permitir que me inmiscuya un poco en vuestro diálogo. Tengo la modesta impresión de que la mayoría de familias adoptantes en Etiopía efectivamente NO investigan para contactar con los orígenes biológicos. Mucho más difícil es estimar en porcentaje lo que se le consulta y lo que no a cualquier menor, en este tema o en cualquier otro. Por otro lado, a estas alturas no se puede negar que existen “suficientes” -demasiados- casos de incongruencias y lagunas en los informes. Esto es algo que nadie que conozca medianamente el mundo de la adopción puede soslayar. “Falsificación” me parece una palabra peligrosa, que no se debería utilizar precisamente sino después de haber investigado a fondo, incluso y justamente in situ. ¿Y si la “falsificación” proviniera de la propia familia biológica a la que se pretende contactar? De nuevo modestamente, pienso que la mayor seguridad que los adoptantes pueden tener es la actuación de las instancias federales de Etiopía, que a tenor de lo que podemos saber a día de hoy, parecen extremar los controles en los últimos tiempos. La tramitación posterior en la parte española (consejerías, embajada, registros, etc.) parece seguir una corriente rutinaria; tal vez actuar de otro modo, si es que se facilitaran los medios, llevaría a una paralización total de la corriente de adopciones.

    El no-contacto con los orígenes biológicos de los adoptados, aparte del respeto a derechos individuales a que alude Eloy, conlleva el beneficio social inmediato de no fomentar el abandono inducido en el país de origen, es decir de no convertir las adopciones en cayucos de postín para público infantil. Pero el problema para ALGUNAS personas que toman la iniciativa de intentar contactar es que entre dilucidar o no si existe supuesta “falsificación”, las lagunas e incongruencias persisten -a veces son los propios menores los que se encargan de ponerlas en evidencia ante el estupor de los padres incrédulos-, el tiempo corre y la incertidumbre corroe. Y téngase siempre en cuenta que con todo esto el adoptante se topará a posteriori de formalizar la adopción, no antes.

    Por tanto, respecto a incurrir en turismo postadoptivo banal, que cada cual haga su propio autoexamen. Como en tantas otras circunstancias de la vida, incluida por supuesto la propia adopción. Lógicamente siempre me opondré a convertir estos casos en pasto de los medios, la tele, etc.

    Estoy muy satisfecho de que se haya producido una comunicación compartida sobre este asunto. De todos modos, os llamo la atención sobre el uso del lenguaje, las generalizaciones, etc. que pueden derivar en malentendidos y trifulcas innecesarioas donde no hubo mala intención por ninguna de las partes. No es mi intención censurar comentarios, dejarlos de editar, etc. Pero tampoco me gustaría que el blog se terminara convirtiendo en un gallinero, para una vez que participa la gente. De eso ya hay suficientes ejemplos en la red, foros tipo patio de vecindad, etc.

    Saludos,

    I2

  5. Eloy dice:

    Gracias Iskender por tus reflexiones, lamento y pido disculpas si mi tono no ha sido el adecuado. Efectivamente no es un tema sencillo y con una sola visión. En ningún momento he pretendido despreciar la opinión de j., pero me molestan las generalizaciones.
    Coincido contigo en que el “turismo posadopcional” puede fomentar los abandonos y las propias adulteraciones de las historias de los niños. Por mi parte, creo, basándome en algún caso que conozco, que también existe el deseo de que la familia biológica conozca y reconozca lo buenos que son los padres o madres adoptantes.
    Un saludo y gracias por tu blog, siempre interesante.

  6. iskender2 dice:

    Gracias a tí. Además mira, creo que la perspectiva que das al final de este comentario tuyo es también muy interesante, y muestra una vez más la sinuosa ambivalencia de muchas situaciones y relaciones: mediante el contacto directo la familia adoptiva puede desear tranquilizar a la biológica -toda vez que la llegada hasta esta última de la información recogida en los seguimientos es incierta-; y sin embargo puede buscar contactar de manera “egoísta” para autotranquilizarse y reafirmarse a sí misma, bien sea mediante la constatación directa de la veracidad de los datos del informe social preadoptivo, o mediante la aprobación directa de la familia biológica (el decirse a uno mismo “ahora ya estoy seguro de que he hecho bien”). Sin duda se trata de un asunto endiabladamente complejo. Pero -independientemente de que se esté a favor o en contra de la adopción abierta o cerrada-, lo que creo que no se puede negar es cómo incide en ello la enorme e hiriente brecha socioeconómica entre ambas partes. Esto hace que no se pueda comparar con situaciones análogas en adopción interna nacional, incluso si el adoptado proviniera de un medio social español muy desfavorecido. Hoy por hoy, una sequía en Oromia no es una sequía en La Mancha, donde uno siempre se puede acercar al final del día al contenedor de productos caducados desechados por el supermercado de turno… Saludos.

  7. ripaldo dice:

    Iskender2, me resultan muy lúcidas y honestas tus valoraciones, pero a mi juicio no tocas un aspecto nada desdeñable de los -no sé si habituales-“retornos” post adoptivos. Se trataría (al menos, a mí me se pasa por la cabeza muchas veces)de orientar un sentimiento, una inquietud legítima: ¿me preguntará mi hijo qué ha sido de su pasado? ¿Me reprochará, acaso, que no haya hecho nada por atrapar esos datos esenciales que seguramente anhele casi desesperadamente cuando se vaya haciendo adulto? No es curiosidad malsana, se trata de ponerme en la piel de mi hijo.
    .
    El ansia por conocer los propios orígenes es un impulso muy arraigado en el ser humano, supongo que mi hijo lo desarrollará… En fin, no sé si logro hacerme entender en relación con este sentimiento algo intrincado. La adopción (la internacional), se basa en una indiscutible quiebra de la solidaridad Norte-Sur, de la que los padres adoptantes no somos culpables, pero de la que nos beneficiamos. Una maravilla llega a nuestras vidas porque hay un país (no pobre, sino empobrecido) que está roto. El sentido de culpa, difuso, está ahí. Y el niño, de mayor, lo entenderá y quizá quiera respuestas a esa injusticia y respeto, aunque solo sea testimonial, a su tierra de origen y a las pobres personas que le dieron la vida. ¿Cómo muestro yo mi respeto que él querrá heredar? Ayudando económicamente no, evidentemente, convertiría esto en un intolerable mercado. Pero conocer las circunstancias que llevaron a que mi hijo viva conmigo sí puede ser un bálsamo importante.
    .
    Al menos uno podría decirle que no pudo cambiar el expolio de los países pobres por parte de los ricos, pero que respeta su pasado, lo quiere atrapar para trasladárselo a él porque es muy relevante, y quiere darle cuenta de lo ocurrido en la medida de sus posibilidades. Porque el adoptante no ha hecho nada malo, pero recordar para el menor sus referencias biográficas de primera mano es como no matar su pasado, no aprovechar la maravilla de su existencia desechando la eventual incomodidad de que siga persistiendo la familia biológica y su entorno.
    Al menos, que no me reproche que me desentendí de su triste origen.
    .
    Es muy difícil. Yo, sea como sea, sólo pido respeto. Por ejemplo, utilizar neologismos que dan gusto al emisor y reflejan con un grotesco tópico la situación (“turismo postadoptivo” me parece intolerable. Me duele oír ese concepto y pensar al tiempo en mi hijo), la negatividad, la desconfianza sobre los procesos adoptivos (mayoritariamente legales y aprobados por múltiples instituciones)…
    .
    Por acabar, yo era consciente de todas estas laberínticas argumentaciones, ambivalencias, cuitas morales y posibles heridas sentimentales. Era consciente y lo soy. Acepto el dolor inherente al proceso post-adoptivo. No podría ser de otro modo, pues mi hijo trae en su mochila un pasado triste. Justo es que yo asuma parte de su carga. Acepto ese dolor, el de mi hijo, el de su familia biológica. Y lo respeto. Por eso que no me parece fácilmente refutable la idea de querer ir a ver la cara de quien con su dolor dio tanto placer a mi vida.

  8. iskender2 dice:

    Nuestros respetos, estimado R., y también vaya por delante que desde aquí nunca hemos declarado anatema ni el retorno ni la búsqueda y valoración de los orígenes. Tal vez sea importante discriminar entre el retorno del adoptado adulto, tal y como se plantea en “Retour en Ethiopie”, y la búsqueda/retorno durante la minoría de edad, en cuyo caso cabe suponer que sería más o menos inducido y/o propiciado. “Turismo postadoptivo” no es una expresión que hayamos introducido por narcisismo ni con la que pretendamos sentar cátedra ni ofender a nadie. Efectivamente es intolerable, no la expresión sino la realidad en sí en los casos que merecen tal denominación. Como lo serían las “adopciones por catálogo” que también existen en un mundo donde se bombardea y masacra con total aprobación legal e institucional. Aunque se hagan de buena fe, se da un número difícilmente cuantificable de retornos gestionados de manera irresponsable por algunos adoptantes. El daño puede ser grave si se produce cuando el adoptado está aún en una edad en que no puede asimilar adecuadamente este acontecimiento o experiencia, generándole por consiguiente conflictos interiores e incertidumbres.
    Las preguntas o reproches del futuro son imprevisibles y dependerán de cada caso, el carácter de los individuos, si pervivió realmente familia biológica relacionada, etc. Más que cantidades de datos, el adoptado ya adolescente exigirá coherencia de una historia, que es lo que creemos que algunos adoptantes intentar conseguir y rematar acercándose de nuevoa los orígenes de sus hijos por diversos procedimientos.

    Por aquí en cualquier caso no convertiríamos este asunto en una obsesión omnipresente: una carga del adoptante, por parafrasear a Kipling. Y también tenemos cuidado de no caer en los estereotipos Norte-Sur, “Occidente”, etc. Pensemos que algunos de los países africanos albergan tanta miseria como también algunas de las fortunas personales más grandes del mundo.
    Por desgracia la justa valoración de la cultura de origen , tan importante para el desarrollo y autoestima de los niños, no es fácil en nuestro entorno: ¿cuándo vemos en nuestra vida cotidiana productos etiquetados o folletos en amhárico? ¿Cómo es posible que -a diferencia de París y Londres- no existan en las grandes ciudades hispanohablantes estudios consagrados a una cultura tan trascendental y milenaria? De cualquier modo, los niños adoptados necesitarán una educación robusta para un mundo único e interconectado. Necesitarán una integración crítica de la(s) cultura(s) – que diría el paleoantropólogo Eudald Carbonell- para construir su conciencia de especie humana, para reconocerse como dignos miembros de ella cada uno a partir de su peripecia personal.
    Ayudar a conservar datos y recuerdos está recomendado por todos los especialistas cualificados. Incluso cuando los niños ha sido adoptados algo mayores esa memoria tiende a ir desapareciendo: por eso es tan importante apuntar y guardar todo el material posible.
    Saludos y muchas gracias.

  9. […] adulta, a su Etiopía natal y a su familia de origen. En esta podéis leer sobre el documental; en esta otra, sólo una breve referencia, pero de ella cuelgan un montón de comentarios que no tienen […]

  10. Nuria dice:

    Eloy:
    despreciando los derechos de los menores y de sus familias biológicas, se dedican a buscar los orígenes como si se tratase de un juego.
    ¿tú crees que alguien juega con esto? a mí me cuesta creerlo.
    P. D. MUGA también es mi librería habitual.

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