El ciclo de Rama, una serie literaria de ciencia-ficción por Arthur C. Clarke y Gentry Lee

“Somos desesperadamente importantes para nuestros hijos y, a la vez, absolutamente nada en el gran designio de las cosas. Se necesita una enorme sabiduría para comprender que no existe contradicción entre ambos puntos de vista”. (El jardín de Rama, ed. 2010, p. 191)

Literatura hecha por ingenieros, nada despreciable. Aunque si no fuera por el profesor Jesús Ibáñez (1928-1992) no estaríais ahora leyendo esto. Hace ya muchos años, en un pequeño seminario de sociología a comienzos de los 80, sembró la curiosidad por Rama ante un grupito de estudiantes en general poco inclinados hacia la ciencia-ficción. Una pena que un amante del género como él no pudiera ver en vida la conclusión de la serie en 1993, que seguro le habría inspirado observaciones interesantes.

A propósito de fechas, veamos la secuencia de aparición de los volúmenes de la serie:

Rendezvous with Rama [Cita con Rama]: 1972. Obra exclusiva de Arthur C. Clarke.

Rama II: 1989.

The Garden of Rama [El jardín de Rama]: 1991.

Rama Revealed [Rama revelada]: 1993.

Un primer dato a tener muy en cuenta: el “diseño” original de Rama, es decir la primera novela, es de autoría exclusiva de Clarke mientras que subserie-trilogía que sigue está firmada en colaboración con Gentry Lee. Otro factor orientativo es que el potencial de difusión popular de Rama se vio eclipsado desde el principio por el éxito de la otra gran serie creada por Clarke: la Odisea espacial que arranca con su 2001, que a su vez se convirtió en clásico del cine de la mano de Stanley Kubrick.

  En cuanto a la historia editorial de la serie en español a cargo de los sucesivos sellos de Edhasa y Ediciones B, no se puede considerar muy afortunada. Sin duda le pesa el dichoso sambenito de género menor. No es que estas traducciones sean malas en sí mismas, pero al haber variado sus responsable entre un volumen y otro el resultado es una falta de coherencia de estilo e incluso una variación en vocabulario clave para el seguimiento  cómodo y cabal de la historia.  Además y para rematar, el ritmo de aparición en el mercado es irregular, el diseño gráfico material de los libros tampoco es uniforme y las cubiertas son poco pertinentes.

Aparte del sociólogo Ibáñez, a los divulgadores científicos actuales les suele gustar mucho Rama, pues los espacios descritos en la serie siven de modelos para explicar conceptos de mecánica y otras disciplinas. La serie es reflejo de la época en que fue escrita:  nos plantamos en los siglos veintibastantes sin wifi pero en cambio perviven las preocupaciones por la segregación social y racial, el incierto futuro del humanismo democrático, el miedo y el rechazo al diferente, y las futuras enfermedades infectocontagiosas como trasunto del SIDA contemporáneo. Sin embargo en lo esencial el futurismo de la acción libera de alguna forma a todos esos temas de su impronta histórica reciente, de manera que el relato deviene un buen instrumento de reflexión sobre supuestos que nos podrían sobrevenir debido a los acelerados cambios sociales de nuestra propia época. Un cóctel de antropología filosófica vestido de folletín estelar que trata muy sutilmente las relaciones personales, y vuelve a plantear el problema de la ubicación de la especie humana en el cosmos y lo escurridizo de la noción de libertad individual.

“Al igual que el pequeño Marius -pensaba Nicole- nos contentamos con estar aquí, en nuestro útero. En tanto y en cuanto el mundo exterior no nos fuerce a ser conscientes de él, no formulamos las preguntas agobiantes”.  (Rama revelada, ed. 1997, p. 322)

El argumento y la estructura de personajes configura una historia de separaciones y reencuentros, de descoyuntamiento espaciotemporal de biografías, de familias en suma poco convencionales. Al fin y al cabo, aunque sea en un contexto extraterrestre y de anticipación, la serie muestra una realidad que no deja de estar ahí desde el comienzo de la historia humana. También está muy presente el factor ¿determinante? de la herencia biológica aun cuando el ciclo pueda considerarse un poema voluntarista en loor del libre albedrío. Curiosamente, como en los Horizontes perdidos de Hilton, volvemos a encontrarnos con esquemas de abducción-rapto-adopción si acaso con la mayor variedad combinatoria que permite una mayor dosis de fantasía. Un discreto telón de fondo tecnohermético, tambien.

Antes aludía al 2001 de Kubrick. Parece ser que ha habido alguna intención de llevar Rama al cine sin que al final haya cuajado. Por la red hay noticias de la implicación de Morgan Freeman en el proyecto, ignoro si será a causa del tema de la herencia africana que es uno de los ingredientes de la historia. Animo en cualquier caso a atreverse con el serial literario original. Se flipa ya desde la primera Cita. Después  aguardan mil y una perspectivas sobre la convivencia entre seres, la proximidad y la lejanía, el carácter relativo de semejanzas y diferencias, y lo que a cada uno le cabe hacer con su existencia.

Y bueno, a falta de peli completa se puede ver este sugestivo corto canadiense:

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