“Born digital”. OK, but what about the “adopted digital”?

“The way that many young people are using information technologies is changing the way the world works. We don’t yet know the full impact of these changes, but we know that they are profound and will alter all manner of dynamics over the coming decades, if not centuries and beyond.” (p. 287)

John PALFREY and Urs GASSER:

Born digital: understanding the first generation of digital natives.

Basic Books, ISBN 9780465005154.

Un libro probablemente demasiado largo para su contenido sustancial, con mucho circunloquio y vuelta y requetevuelta. Pero de temática crucial. Los autores van repasando los sucesivos aspectos de la vida de la última generación que son condicionados de manera irreversible por las posibilidades inéditas de la sociedad digital en curso: identidad personal, privacidad y seguridad, violencia, delincuencia, sobrecarga de información, innovación, participación sociopolítica, etc.  Ellos declaran haber perseguido un enfoque multicultural, pero al final de la lectura el sabor de boca que queda es el de las redes y medios de las respectivas sociedades de las que ellos proceden: los países desarrollados del ámbito anglosajón (en el caso de Palfrey) y del de habla alemana (en el de Gasser). Además, pese a la enorme cantidad de aparato crítico y bibliografía aportada -y con seguridad responsable de la cansina longitud de la obra- no hay apenas sombra de los muchos autores de relieve que desde los años 90 han enfocado estos o similares temas desde el mundo francófono e hispánico. El propio Castells es citado de pasada y como de compromiso; inútil pues será buscar en Born Digital la pista fecunda de los Cosmopolitas domésticos de Echeverría.

¿Qué pasa además con los que no aún no están conectados pero cuya existencia se ve condicionada por el universo regido por nativos e inmigrantes digitales? ¿Y cuando esa brecha atraviesa vínculos no necesariamente generacionales, sí o no transcontinentales? Born digital nada parece saber de terceros mundos pese a que sus autores presuman de trabajar volando, en las horas en los aviones. Probablemente le estemos exigiendo demasiado a la obra útil pero modesta de dos jóvenes talentos de universidades de hiedra, que a la altura de 2007-2008 ¡¡con la que iba a caer!! confían en que los mercados acabarán siendo la mejor regulación de los peligros y excesos de la sociedad de la información, y que no muestran entusiasmo por intervenciones sociales que vayan más allá de una vaga apelación a la necesidad de más y mejor educación (que no es poco, honestamente).

Aprovechemos pues la cosecha del libro y reflexionemos. Las tecnologías de la información desterritorializan todo, incluidos los dossieres digitales de las personas -con datos facilitados por ellas mismas- que pasan a ser accesibles desde cualquier lugar con conexión. Los individuos experimentan pues un nivel de exposición pública inusitado hasta ahora sin que en muchos casos se sea consciente de esa nueva situación ni de sus consecuencias vitales a medio/largo plazo. A ello se suman las posibilidades de travestismo electrónico y la consiguiente explosión de identidades. El proceso de construcción personal se complica, obviamente. No se puede hablar ya de brecha sino de abismo entre los nacidos, adoptados o incluso inmigrantes digitales aventajados y quienes permanecen al margen del proceso o carecen del alcance para gobernar mínimamente su propia inserción en el entorno digital o aquella de las personas a su cargo.

Los desafíos que se plantean en cuanto al desarrollo de la personalidad, la vulnerabilidad de los seres humanos, sus relaciones, etc. son enormes y de consecuencias insospechadas. Si miramos el panorama desde el prisma de la adopción internacional vemos que en cierto modo su auge es una consecuencia más de la sociedad de la información, pero que a su vez esta digitalización de masas retroalimenta y recondiciona su configuración sin pausa y a ritmo trepidante. Ya se apuntó arriba que todos los temas suscitados en Born Digital parecen desembocar en la misma conclusión: por encima de mecanismos tecnológicos, políticas, leyes, etc. lo que más se necesita es educación, educación y más educación. Pero esta no es solo una cuestión de cantidad, no se compra solo al peso, es una instancia eminentemente cualitativa. Y por otra parte hay una condición previa peliaguda: por el momento somos los no nacidos digitales los que hemos de educar a los verdaderos nativos que vienen detrás… De manera sabia y proactiva los autores de Born Digital mantienen un sitio como correspondencia en la red de un proyecto abierto y en curso. A  ver si por otro lado alguien se anima además a escribir un adopted digital.

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