El milagro de P.Tinto, de Javier Fesser

Moviola a 1998. En apariencia otra peli para Navidades, como la cartelería y demás publicidad lo recordaban machaconamente. Si hay que arañar taquilla no veo una ocasión más merecida. Casi final de siglo y para muchos también últimos cartuchos de juventud prolongada, peterpanesca, consumista en la cultura como en cualquier otro aspecto, ¿estéril acaso? Un público de Hijos del baby boom español saborean los coletazos creativos de la Movida, sin demasiados babies que atender. Y unos cineastas listos y currantes, que ya vieron Amarcord y La ciudad de los niños perdidos pero ¡ojo! todavía no Amélie, consiguen abrir un hueco para ese interesante universo pop de historieta, tan genuino del terreno, tan representativo de la propia marginalidad industrial del país y tan desafortunado como él en las circunstancias históricas. Otra asignatura pendiente, en este caso muy bien aprobada: surrealistas de ayer y hoy, va por ustedes.

Como peli para cineforum adoptivo no puede haber mejor opción. Por lo pronto es divertida y desdramatizadora aunque en su fondo se encuentre bastante crudeza. Incluye: parodia de la psicotecnocracia, de las contradicciones culturales en torno a la familia, del relativismo entre consumo y precariedad, de las nobles intenciones para con los negritos de un país llamado Motumbu, de la preocupación de los papás por la cultura de origen de los niños, de la vuelta a los orígenes de los adoptados, en fin una lista interminable de temas… Hasta un guiño tronchante e insolente -por lo profético- sobre lo que ignoramos si se conocería ya como “ecais” en aquella época. No deja títere con cabeza.

Tal vez la película tuvo la buena suerte de ser concebida precisamente a finales de los años 90, pues recoge y combina en el momento justo ingredientes o factores sociales que nos han traído hasta donde estamos ahora: las discutibles pero sólidas tradiciones familiares procedentes de la España paleoindustrial de mediados del siglo XX, y el pico de ineptitud reproductiva postmoderna en la apoteosis de la sociedad consumista. El enfoque compagina la crítica social descarnada, el buen humor y la nostalgia formal con enorme eficacia. En fin, el verdadero milagro es que esta peli esté tan llena de sugerencias interesantes envueltas en un recipiente tan divertido. No tiene desperdicio. Y si la ven por segunda vez después de haberla visto en aquel entonces, o sea antes y después de haber adoptado, tanto mejor pues obtendrán el valor de la perspectiva. En serio: una peli para culto, un potencial manifiesto de liberación para adoptantes y adoptados.

Una respuesta a El milagro de P.Tinto, de Javier Fesser

  1. plared dice:

    Una película absolutamente inclasificable, junto a amanece que no es poco. Dos joyas extrañas y brillantes en su rareza. Muy buen y una de las pocas muestras patrias de talento y resultado. Muy buena sin duda. SAludos

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