Me deseó felices sueños [Fai bei sogni], de Massimo Gramellini

Me deseó felices sueños (cub.)

No ser amado es un sufrimiento terrible, pero no el más terrible. El más terrible es dejar de serlo. En los encaprichamientos de  sentido único, el objeto de nuestro amor se limita a negarnos el suyo. Nos quita algo que sólo nos había dado en nuestra imaginación. Pero cuando un sentimiento correspondido deja de serlo, se interrumpe bruscamente el flujo de una energía compartida. Quien ha sido abandonado se considera probado y escupido como un caramelo malo. Culpable de algo indefinido. (p. 28)

Publicado en España por Ediciones Destino, 2012.

Hace unos días La Contra -esa sección de La Vanguardia con tan acusada personalidad- publicó una entrevista con este autor italiano también periodista. Así que gracias a ella hemos dado con este relato tan interesante del que, aunque está teniendo una cierta promoción, dudamos que se llegue a convertir en bestseller destacado.

Porque el melodrama suele tener mala prensa. Y a veces es un pena, pues este género puede servir de instrumento precioso para la exploración de las emociones y las relaciones humanas. En este caso se trata de un psicodramón autobiográfico monumental, aunque sea un libro de no muchas páginas. Alérgicos abstenerse.

El relato se presenta de modo secuencial desde el punto de vista temporal, con un pequeño salto adelante-atrás cortado a la medida de la trama. Los comienzos -correspondientes a la época infantil del protagonista- son muy intensos. Luego esa magia de la niñez se va perdiendo, la escritura y la tensión flojean aunque no el volcado de conceptos, observaciones, reflexiones… Requiere una lectura reposada a pesar de la aparente ligereza de la prosa.Fai bei sogni (cop.)

Muchos lectores hispánicos actuales se van a encontrar con un ambiente social totalmente reconocible: segunda postguerra mundial, aristocracia obrera o clase media baja urbanas, telón de fondo de catolicismo romano, ternurismo/severidad, algunas vidas privadas y públicas gripadas a perpetuidad por prejuicios blindados y sociopsicopatologías atávicas.

En fin, es una lectura ideal para trabajar tres asuntos cruciales: el abandono, los tabués familiares y la identidad. Como elementos articulados entre sí. Nos resistimos a juzgar este desnudo ¿integral? de Massimo. Simplemente nos inspira respeto y comprobamos que la experiencia nos ha resultado muy interesante. Así que aquí queda recomendada. Una buena tragedia para Navidades dará algo de necesaria catarsis ¿no?

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