Las cumbres del Nilo, de Josep A. Pujante

Las cumbres del Nilo (cub.) Entre los muchísimos libros que cuentan con la palabra Nilo en el título, tiene que haber de todo. Francamente resulta difícil evaluar el de Josep A. Pujante. Sus ascensiones y demás viajes son muy meritorios y se aprovecha mucha información del relato: cuestiones prácticas, peligros y riesgos, etc. Por otro lado el libro acierta a comunicar una carga emocional y testimonial muy sustanciosa. El autor, que en su condición de médico no es ajeno a aspectos humanitarios, tampoco es inmune a la cruda realidad social africana de la que hace interesantes observaciones. De hecho, una posible perspectiva de Las cumbres… es su inclusión dentro del conjunto de libros -asociarlos como género sería tal vez excesivo- escritos por médicos sobre escenarios africanos, como Hijos del ancho mundo, (novela de A. Verghese) o Una mirada etíope (de T. Martí Huguet). Desde el punto de vista temático, el de Pujante puede ser dividido en dos partes relacionadas: una primera centrada en la ascensión del Ruwenzori, y la segunda centrada en andanzas posteriores por Etiopía y Yibuti.

Esos buenos ingredientes, con ser mucho, no lo son todo a la hora de escribir. Las cumbres del Nilo comparte el defecto que ya hemos visto en algunos otros libros viajeros: la tendencia al refrito a la hora de introducir a los contextos históricos de los lugares o países que se visitan. Y eso sin una triste cita a pie de página ni lista bibliográfica. El “haber estado allí” no compensa la ignorancia de categorías básicas de la Historia. Así los castillos de Gondar -del XVII y clara influencia barroca indoportuguesa- son calificados machaconamente de “medievales”. Y no es la única inexactitud. Se sitúa la “expansión del islam antes de la Edad Media” (p. 199), cronología incomprensible en nuestro contexto cultural (a no ser que el autor utilice una periodización a la irlandesa, o sea arrancando el Medievo con la conquista anglonormanda, cosa harto improbable para su perfil). Y solo algunas líneas más abajo se califica al legendario Menelik I nada menos que como ¡jenízaro! 

En otro orden de cosas, una curiosidad del libro es el discreto retorno mediático de Gil Lossada como personaje secundario. Un defecto no es achacable al autor sino a la publicación, y hubiera sido fácilmente subsanable con una buena revisión previa a la tirada definitiva: se trata de los errores de concordancia entre la secuencia de fotos numeradas -por cierto, interesantísimas- y su correspondiente lista de ilustraciones al final del volumen. Las cumbres… tiene altibajos de estilo. La escritura cae a  menudo en formulismos y algunos pasajes acusan el uso indiscriminado de adjetivos enfáticos superfluos. Es una pena que experiencias humanas tan valiosas desemboquen en un clímax de pedantería como el la descripción del episodio en la embajada española en Addis (p. 240 y ss.). Descuide, sr. Pujante, va a ser difícil olvidarse de su “vasta cultura” y de su pasaporte diplomático.

Las cumbres del Nilo, de Josep A. Pujante, está publicado por RBA / National Geographic en Barcelona, 2013.

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