Holy Lola – la novela de Dominique Sampiero y Tiffany Tavernier

2015/04/15

Holy Lola (couv. Grasset)Retornons à nos moutons… ¿Qué fue de Lola? Estará ya en plena adolescencia efervescente. En un país desarrollado pero convulso ¿y Géraldine/Isa y Pierre/Jacques? Espero que sigan disfrutando de su hogar en Auvernia y del apoyo de la abuela materna, al menos. ¿Habrán tenido más hijos? ¿Regresaron en alguna ocasión a Camboya? Parece que esta ha crecido mucho desde entonces, como suele decirse en los medios. Ojalá la justicia social acompañe el proceso.

Los años intensos de la adopción internacional se van alejando paulatinamente. Entre otros testimonios, queda esta magnífica novela elaborada a partir de un sólido guión, muchísimo más que una novelización de oficio al uso. Un texto con ambición de abarcar, que resulta casi enciclopédico a pesar de tratar de una situación específica. Complemento ideal de la película.

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¿Universales estructurales?

2015/01/26

Estructuras de madera Manuel Alvarez

En los locales de la ciudad se puede topar con publicidad de todo tipo. Estas estructuras de madera tienen un parecido extraordinario con las de las iglesias circulares etíopes, como la muy conocida de Ure Kidane Mehret, fotografiada por Bernard Gagnon, que pueden ver a continuación. A propósito, suerte para tí, Manuel: tal vez podrías pensar en colaborar con tus colegas africanos.

Ura Kidane Mehret Church by Bernard Gagnon (Wiki)


Ébano, de Ryszard Kapuściński

2014/07/15

Ebano (cub. ABC)En realidad, el enigma más grande de la ciudad africana es éste: ¿de qué viven todas esas multitudes? ¿De qué y cómo? Es que estos hombres no se encontraron aquí porque se los necesitase sino porque la miseria los había expulsado de sus aldeas. La miseria, el hambre y la desesperanza de una vida semejante. Así que se trata de fugitivos en busca de salvación, de supervivencia: de refugiados maldecidos por el destino. cuando nos topamos con un grupo de personas que, por fin, han llegado a los límites de la ciudad tras abandonar unas tierras fustigadas por la sequía y el hambre, vemos en sus ojos una expresión de terror y de pánico. Y aquí, entre las chabolas y casuchas de barro, empezarán a buscar su Dorado. ¿Qué harán ahora? ¿Cómo actuarán?

(Del capítulo: El Doctor Doyle)

Otro buen libro para recomendar. Está compuesto por apartados o capítulos cortos, ricos en contenido pero abarcables de una sola sentada. El estilo: directo pero riguroso en el orden de las ideas y en la estructura gramatical. No obstante, la publicación presenta un defecto común a otras recopilaciones de textos periodísticos: los textos no aparecen datados a pesar de que es obvio que han sido escritos en momentos y coyunturas diferentes. Esto puede despistar al lector no avisado y disminuir su aprovechamiento.

Kapuściński vuelve a mostrarse a pleno rendimiento. Combina una sólida formación humanística con una experiencia dura y directa del medio físico y humano. No es en absoluto un corresponsal de salón ni un viajero dilettante. De hecho nos parece un autor más estrictamente social o sociocultural que político. Sus posibles licencias literarias o algunos errores sobre datos históricos o políticos concretos -que los tiene- quedan ampliamente compensados por una ambiciosa, profunda y eficaz perspectiva antropológica, que es a fin de cuentas lo más valioso del libro.

Para los interesados en el Cuerno de África conviene saber que al menos cuatro capítulos tratan directamente de Eritrea, Etiopía y Somalia. Pero aún en caso de un interés regional, es recomendable la lectura del libro completo por la gran enseñanza que se puede extraer de elementos paralelos o extrapolables de la experiencia de otros países.

Este título fue editado en español por Anagrama, y posteriormente por el diario ABC en una digna colección de kiosco. En la actualidad también se puede adquirir en formato electrónico


La reina de Saba, según el texto y la traducción de J.-C. Mardrus

2014/04/07

Imagen

Ella preguntó: “¿es cosa preciosa el poseer este bien?”

Ella dijo: “Es la única cosa en el mundo que sea algo.”

Ella preguntó: “¿Se lo puede sustituir por otra cosa?”

Ella dijo: “Si el Dios creador da, en lugar del amor, todo lo que posee, no da nada.”

Ella preguntó: “¿Pero el poder, la ambición, la gloria..?”

Ella respondió: “Sentimientos esclavos. Quien está dominado por ellos es el esclavo de los esclavos.”

(p. 38)

La “abisinia” Makeda (o árabe Balkis) es uno de los personajes emblemáticos de la historia y las leyendas de los países en torno al Mar Rojo. Dado que el planeta humano ha sido modelado en gran medida a partir de la tradición judeomonoteísta y que la Reina ocupa un lugar preferente en las antiguas escrituras de dicha tradición, Balkis/Makeda constituye un motivo de orgullo para esos países, en  particular para Etiopía a la que confiere protagonismo en la Historia mundial. La recopilación y adaptación de la versión árabe de dicha leyenda es presentado en este volumen por Joseph Charles Mardrus, erudito francoegipcio a caballo entre los siglos XIX y XX. Se trata de un relato fascinante que encandila al lector con su fantasía pero también le conecta con un mundo histórico antiguo bien real, con sus viajes, hábitos y cultos sorprendentes. Salomón viaja a Saba por aire, lo que hará las delicias de los marcianólogos, pero también sentimos el peso del comercio y de la geopolítica contantes y sonantes. La introducción al texto por Mardrus adquiere hoy día un nuevo atractivo a la luz de las corrientes historiográficas que en los últimos decenios han criticado el eurocentrismo y han reivindicado el papel del Oriente antiguo en el posterior desarrollo occidental: pensamos en André Gunder Frank, John M. Hobson o Edward Said. Mardrus efectivamente remarca el poso oriental de la floración cultural helenística. Pero, aunque cairota de nacimiento, su Reina es más Balkis que Makeda (o Magueda según su propia transliteración). Es más árabe (hoy día sería yemení tal vez) que abisinia. Porque cuando él se refiere a “Oriente” se refiere expresamente a Arabia o en términos más generales a Asia considerada como la fuente de la cultura por antonomasia. En este sentido, e independientemente de la realidad posible de la Reina a un lado o a otro del mar Rojo, o de la meritoria edición literaria que llevó a cabo, Mardrus se muestra a su vez arabocéntrico y vuelve a reflejar en cierto modo la reiterada alienación de la cultura egipcia moderna respecto a lo africano.

Este libro fue preciosamente publicado por la editorial José J. de Olañeta, ISBN  9788497163125. No se lo pierdan.


Las cumbres del Nilo, de Josep A. Pujante

2014/03/17

Las cumbres del Nilo (cub.) Entre los muchísimos libros que cuentan con la palabra Nilo en el título, tiene que haber de todo. Francamente resulta difícil evaluar el de Josep A. Pujante. Sus ascensiones y demás viajes son muy meritorios y se aprovecha mucha información del relato: cuestiones prácticas, peligros y riesgos, etc. Por otro lado el libro acierta a comunicar una carga emocional y testimonial muy sustanciosa. El autor, que en su condición de médico no es ajeno a aspectos humanitarios, tampoco es inmune a la cruda realidad social africana de la que hace interesantes observaciones. De hecho, una posible perspectiva de Las cumbres… es su inclusión dentro del conjunto de libros -asociarlos como género sería tal vez excesivo- escritos por médicos sobre escenarios africanos, como Hijos del ancho mundo, (novela de A. Verghese) o Una mirada etíope (de T. Martí Huguet). Desde el punto de vista temático, el de Pujante puede ser dividido en dos partes relacionadas: una primera centrada en la ascensión del Ruwenzori, y la segunda centrada en andanzas posteriores por Etiopía y Yibuti.

Esos buenos ingredientes, con ser mucho, no lo son todo a la hora de escribir. Las cumbres del Nilo comparte el defecto que ya hemos visto en algunos otros libros viajeros: la tendencia al refrito a la hora de introducir a los contextos históricos de los lugares o países que se visitan. Y eso sin una triste cita a pie de página ni lista bibliográfica. El “haber estado allí” no compensa la ignorancia de categorías básicas de la Historia. Así los castillos de Gondar -del XVII y clara influencia barroca indoportuguesa- son calificados machaconamente de “medievales”. Y no es la única inexactitud. Se sitúa la “expansión del islam antes de la Edad Media” (p. 199), cronología incomprensible en nuestro contexto cultural (a no ser que el autor utilice una periodización a la irlandesa, o sea arrancando el Medievo con la conquista anglonormanda, cosa harto improbable para su perfil). Y solo algunas líneas más abajo se califica al legendario Menelik I nada menos que como ¡jenízaro! 

En otro orden de cosas, una curiosidad del libro es el discreto retorno mediático de Gil Lossada como personaje secundario. Un defecto no es achacable al autor sino a la publicación, y hubiera sido fácilmente subsanable con una buena revisión previa a la tirada definitiva: se trata de los errores de concordancia entre la secuencia de fotos numeradas -por cierto, interesantísimas- y su correspondiente lista de ilustraciones al final del volumen. Las cumbres… tiene altibajos de estilo. La escritura cae a  menudo en formulismos y algunos pasajes acusan el uso indiscriminado de adjetivos enfáticos superfluos. Es una pena que experiencias humanas tan valiosas desemboquen en un clímax de pedantería como el la descripción del episodio en la embajada española en Addis (p. 240 y ss.). Descuide, sr. Pujante, va a ser difícil olvidarse de su “vasta cultura” y de su pasaporte diplomático.

Las cumbres del Nilo, de Josep A. Pujante, está publicado por RBA / National Geographic en Barcelona, 2013.


Los años del Nilo, de Víctor M. Fernández

2014/01/08

ImagenA lo largo de todos estos años he podido comprobar cómo, a pesar de su persistente pobreza, África va entrando inevitablemente en la modernidad y los adelantos tecnológicos se extienden hasta las más remotas aldeas. Al principio estábamos aislados casi completamente del mundo exterior, en aquella aldea nubia donde las cartas de España llegaban con veinte o treinta días de retraso y el teléfono no funcionaba, mientras que hoy usamos móviles que conectan bastante bien en las ciudades y a lo largo de las carreteras principales etíopes. (p. 19)

Qué libro más estupendo. Reúne un contenido riguroso y una redacción clara y agradable. Legible por una inmensa mayoría pero con poso culto de calidad, lejos de toda superchería y pretenciosidad. Se nota que VMF es sin duda una persona serena y con una enorme preparación técnica y experiencia a sus espaldas.

Se puede decir que de él se aprende de todo: Historia de los países del Nilo a raudales; entresijos del mundo profesional de la arqueología y la Historia, las relaciones entre sus diferentes especialidades y perspectivas; también mucha información “de viaje” extraordinariamente útil (política, administrativa, picaresca, etc.). En fin, una lectura muy recomendable que además abre la puerta a muchas otras pues incorpora comentarios sobre otros libros y autores a lo largo del propio texto, más una bibliografía sintética al final de la obra, de quitar el hipo: da la impresión de que a la exhaustividad cultural sistemática de Víctor no se le escapó nada. En realidad el libro sigue haciendo lo que la labor de su autor ha ido forjando a lo largo de esos años del Nilo: tender y fortalecer puentes humanos y culturales entre el ámbito hispánico y África nororiental. De verdad qué buen libro, no se lo pierdan con su montón de fotos y sus pistas para disfrutar la música de aquellos países fascinantes.

FERNÁNDEZ, Víctor M.: Los años del Nilo, un apasionante viaje por la arqueología y memoria de Sudán y Etiopía.

Alianza Editorial, ISBN 9788420653068


Camino de Etiopía, de José Luis Olaizola

2013/09/26

ImagenPor fin se pudieron enterar que su país, que él pronunciaba de una manera rara -Abilibia-, era Etiopía, también conocida como Abisinia. Contaba tales maravillas de él -prados hermosísimos, ríos caudalosos- que Fermín le preguntó:

-¿Y entonces por qué te has venido a España?

(p. 27) (Espasa-Calpe, 1998)

Provoca una sensación extraña el tener comentar un libro “juvenil” con semejante título en el que se habla en realidad bien poco de Etiopía y con clara tendencia a la caricatura. Y es que las buenas intenciones, así a pelo y puestas en altavoz, no necesariamente hacen balance a favor de los reinos, imperios y repúblicas de este mundo africano.

El contraviaje migratorio, elemento argumental que luego aparecería en Binta y la gran idea, es interesante y estimulante. Pero el tono del libro tiende al paternalismo y el etnocentrismo. En fin, que nadie interesado por Etiopía se confunda, por favor. Un poco churro, la verdad. Por nuestra parte nosotros seguimos nuestro camino, el de don Antonio Machado preferentemente.